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01. 10 | International Food Technology Summit México 2009
Se consolida la mayor cita de la industria de alimentos y bebidas
Con el objetivo de brindar soluciones e ideas para el sector de alimentos, el encuentro para profesionales de la industria de bebidas y alimentos celebró su segunda edición los días 23 y 24 de septiembre, en México. El eje rector giró en torno a la innovación, la nutrición y un especial enfoque en el consumidor.
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El encuentro contó con la participación de 520 asistentes y con el apoyo de destacadas empresas del rubro que participaron como sponsors. El año próximo, al formato tradicional se le sumará un sector donde más de 40 compañías podrán exponer sus productos y servicios.

El International Food Technology Summit 2009 se realizó en el hotel Sheraton Centro Histórico de México DF, bajo el lema “Tendencias para la industria”. Contó con un programa de conferencias y un área de exposición donde se dieron cita proveedores y fabricantes. El evento comenzó con el discurso inaugural de Héctor Hernández, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Conservas Alimenticias (CANAINCA), quien en su participación felicitó a la Editorial FLC por el empeño y esfuerzo significativo de realizar un evento de tales magnitudes.

Innovación: el factor ulterior para la industria
 
En el marco del IFTS 2009, Sonia Almeida, Responsable del Área de Nutrición, Salud y Bienestar para Nestlé México, explicó durante su conferencia que se piensa en la innovación como creatividad o invención; sin embargo creatividad es el arte de pensar distinto para aportar nuevas ideas. “Innovación es un proceso y una disciplina sistemática para crear constantemente nuevas ideas de valor. La creatividad debe formar parte de la innovación y mientras más creativos seamos, más productos innovadoras tendremos en el mercado”, destacó.

La expositora hizo referencia a que los procesos no matan la creatividad, sin embargo, en ocasiones llegan a ser tan sistemáticos y rutinarios que se pierden en el camino. Por ello, dijo, es indispensable que todas las áreas de las empresas estén involucradas en el proceso (no sólo los departamentos de investigación y desarrollo) y en la búsqueda de un objetivo común.
Indicó que la innovación se puede clasificar tan simple o tan compleja como la propia empresa lo busque. “La parte más simple es aquella que se conoce como renovación, es decir, cuando un producto ya existe en el mercado y simplemente se realizan cambios de formato, empaque o sabores. Este concepto le ayuda a la empresa a mantener el negocio y un volumen de ventas”, refirió.

La especialista añadió que normalmente las empresas buscan una innovación incremental, es decir, aquella que ayuda a desarrollar productos con nuevos beneficios, con una ventaja  más allá del mantenimiento del negocio hacia el crecimiento de éste. Sin embargo, existe una innovación que rompe con todas las que tradicionalmente se hacen, y es aquella que se conoce como innovación disruptiva. “En ella se identifican nuevos segmentos para el mercado, modelos de negocio y categorías. Le da una diferenciación a la empresa y un crecimiento tan grande que permite establecer oportunidades de desarrollo en ámbitos hasta entonces desconocidos”, afirmó.

En este sentido, Ernesto Boleaga, Gerente Regional de Mercadotecnia Corporativa de Gruma, también se refirió al tema de innovación, al señalar que se trata de un pensamiento estratégico de mercadotecnia, en el que si bien cada empresa tiene procesos de innovación distintos, el objetivo primordial es darle mayor valor a las marcas. “Las empresas deben seguir un proceso estructurado. También necesitan considerar en qué posición se encuentran, cuál es su rol, cuáles son sus capacidades y su viabilidad operativa, así como siempre estar al pendiente de tendencias (tanto del consumidor como del mercado). Cuando se da una buena mezcla de mercadotecnia e innovación, generalmente se logra un producto exitoso”, indicó Boleaga.

Asimismo, destacó el valor que la marca adquiere cuando se asocia a la innovación, no sólo desde el punto de vista de adquirir un rol de confianza ante el consumidor, sino de poder ofrecer valores agregados. En este sentido agregó que, si bien el panorama actual no es muy favorable, es en este momento cuando debe salir lo mejor de cada empresa y de las personas que la conforman.

Finalmente mencionó que, acorde a la información que tienen sobre la industria, se puede percibir un cambio en el consumidor a corto plazo, pues es más conciente de lo que consume. “Si este panorama se prolonga más de los esperado, puede causar cambios en los hábitos a largo plazo. Sin embargo hay cosas que se no pueden cambiar. Los estilos de vida son cada vez más dinámicos y el consumidor no puede detenerlos. Por tal razón, las empresas deben enfocarse en brindar productos acordes a sus necesidades”, concluyó.

Consumo inteligente: el aquí y ahora del mercado

La revisión del panorama del sector de alimentos y bebidas estuvo a cargo de la analista de Frost & Sullivan, Johanna Dueñas, investigadora y economista con experiencia en la industria agroalimentaria. Explicó que, en general, se nota un cambio en los perfiles del consumidor en épocas de crisis. Hoy, describió, el individuo analiza el precio y lo que el producto le ofrece por su dinero. Por ello, aconsejó entender lo más claramente posible las necesidades del consumidor para definir cómo un alimento puede satisfacerlas. Además, “la parte emocional empieza a jugar un papel muy importante para el mercadeo, para hacer el link con la marca, que llegue a la mente del consumidor, de tal manera que se disminuya ese costo de oportunidad de cambiarse de producto”.

Por otro lado, la tendencia hacia los productos naturales y funcionales todavía está presente y seguirá siendo muy importante, aunque los consumidores actualmente son más cautelosos al gastar, comentó la especialista. En Latinoamérica, esta inclinación hacia lo saludable “está llegando apenas, pero cada día aumenta más, sobre todo porque los gobiernos ven el tema de la obesidad como un asunto de salud pública”, contextualizó Dueñas.

Al plantear la situación de América latina, puso de relieve que nuestra región se caracteriza por ser un destacado proveedor de alimentos, con Brasil, Argentina y México como los principales. Pese a este potencial, reconoció, los países latinoamericanos requieren enfrentar una serie de desafíos: “Necesitamos encontrar mayores rendimientos agrícolas que impliquen aumento de la frontera de producción; los fertilizantes y agroquímicos han disminuido la producción de la tierra, por lo cual debemos usar tecnologías alternas. Asimismo, es importante que analicemos buenas prácticas en otras industrias que puedan aplicarse a la nuestra”.

Recomendó estudiar también los casos de Chile y Perú, que encontraron las estrategias para potenciar sus productos agrícolas a través de alianzas público-privadas, inversión en infraestructura de transporte y tecnológica, diversificación de mercados internacionales y el envío de información de adelante hacia atrás de la cadena sobre las necesidades puntuales de los nichos de mercado.

Particularizando en la industria de alimentos y bebidas en México, dijo que en este país no sólo se compite en una misma categoría, de tal manera que hay que conocer en qué otras el mexicano está gastando su dinero, para realizar acciones que busquen ganar mercado.

Por su parte, Óscar Velázquez, Director de Client Service en México de The Nielsen Company, hizo un resumen de las tendencias del consumidor y sus hábitos de consumo de alimentos y bebidas en México. Asimismo, dio un breve contexto económico.

El valor total de los bienes que produce el país no se ha recuperado, inició; sin embargo, la variación porcentual en los sectores de bebidas y tabaco, por ejemplo, contrasta con el general de la economía. “Los mercados de alimentos y bebidas están creciendo a una tasa de 7%: la industria en la que ustedes se desenvuelven no ha mostrado la contracción de la economía, a pesar de que tenemos mayor inflación porque la gente no puede dejar de comer”, dijo al auditorio.

De hecho, explicó, las personas continúan gastando cantidades similares a las que erogaban el año pasado, pero han reducido su gasto en otros segmentos como el electrónico, el entretenimiento e incluso el pago de deudas. “También están tomando decisiones al interior de cada categoría que consumen, y en términos de marcas”. El canasto de alimentos está contrayéndose aproximadamente 2.6%, de tal manera que en volumen existe una contracción pero en pesos no tanto, precisó.

Contextualizó que en estos momentos difíciles, “en el mercado de bebidas, de una manera muy rápida, aparecieron productos más económicos, como los polvos para preparar bebidas. Otro efecto es una marca de reciente lanzamiento que comenzó a manejar, en lugar de presentaciones de dos litros, una de tres litros a un precio accesible: el consumidor en este contexto reacciona de manera positiva”.

En el rubro de confitería los crecimientos en precio han sido prácticamente del doble, con un incremento en el valor de casi 8.9%. Por otro lado, “un fabricante de frituras puede disminuir el gramaje, así no hace incremento de precios”. En su estrategia de mercado, los fabricantes de goma de mascar se han adaptado al crecimiento y los cambios demográficos del país. “La población infantil crece y, en lugar de las bombas de chicle, prefiere las gomas que blanquean los dientes”, apuntó.

Lineamientos nutricionales de un futuro cercano

“Un 82% de la elección de los alimentos en los hogares estadounidenses es influenciado por gente especializada en nutrición. Por lo que la mejor forma de optimizar dinero en la implementación de guías alimentarias es llegar a estos actores como puerta de la nutrición para acceder a un mayor público”, informó el Dr. Brian Wansink, Director Ejecutivo del Centro de Políticas Nutricionales y Promoción de la USDA, en la ponencia Lineamientos Nutricionales 2010.

El también conocido como creador de los "Packs de 100 calorías", expuso que las áreas independientes como centros de interés que se incluirán en las guías alimentarias 2010 de Estados Unidos son nueve: adecuados nutrientes dentro de requerimientos calóricos; mantenimiento del peso; actividad física; trabajo en equipo para incentivar; grasas; carbohidratos; sodio y potasio; bebidas alcohólicas; y seguridad de los alimentos.

El especialista mencionó que los seres humanos tomamos 200 decisiones relacionadas con alimentos al día, por lo que tener una idea e instrumentarla puede influenciar los hábitos de consumo de una persona. Es decir, "se ahorra dinero centrando los esfuerzos educativos en los vigilantes nutricionales (no en la familia entera), distintos tipos de vigilantes tienen distintos tipos de motivación (un único mensaje no es aplicable a todos)", afirmó Wansink.

En este sentido, Lu Ann Williams, Head of Research de Innova Market Insights, confirmó que “el segmento de productos que promueven la salud y el bienestar sigue creciendo fuertemente, pese a la turbulencia mundial”.

La especialista expuso que los consumidores buscan valor y que los posicionamientos de salud más demandados son aquellos considerados como productos sin aditivos y sin preservantes, además de los bajos en grasa, naturales, libres de gluten y orgánicos, que aunque predominantes a nivel global, muestran diferencias en comparación con América Latina, donde se muestra mayor interés por los productos libre de alérgenos y de gluten (esto último por estar asociado a una digestión fácil).

Dentro de este contexto, Lu Ann dijo que el claim "libre de" crece, resurgen los granos ancestrales, crecen los productos libres de lactosa y se atienden las preocupaciones por energía. Incluso, en América Latina, los productos lácteos funcionales están comenzando a despegar, dado que de desde 2007 a 2008 se registró un aumento del 61% en el número de lanzamientos que se publicitan como saludables para la salud intestinal y digestiva, enfatizó.

Aunado a ello, el concepto de nutrición personalizada es una tendencia de interés para el desarrollo de productos de panadería, donde lo demandado es la contribución a la salud cardiovascular, la diabetes, el buen funcionamiento del aparato digestivo y del sistema inmunológico e incluso la belleza, concepto que a su vez se enmarca en otra tendencia, la del bienestar general.

A decir de Cathy Kapica, Vicepresidente de Global Health & Wellness en Ketchum Communications, el consumidor percibe la salud como una nueva riqueza que puede obtener a través de los alimentos, no obstante, la nutrición no se puede definir en un producto por sí solo, por lo que la tendencia y oportunidad de mercado se centra en la ciencia, la cual puede brindar soporte a los beneficios funcionales de un producto.

“Una eficaz comunicación científica puede conducir al éxito en el mercado”, afirmó Kapica, al compartir la ponencia Nutrición que vende: Cómo comunicar beneficios para comercializar efectivamente sus productos.

De acuerdo con la especialista, la comunicación de la ciencia configura e incrementa la demanda de los consumidores y eleva el nivel de conciencia, por lo que el conocimiento acumulado es lo que más importa y no los hallazgos recientes. Dicha información científica puede aplicarse en el packaging, en avisos publicitarios, en relaciones públicas y en material educativo.

“La gente no come productos ni información, come comida”, indicó, al precisar que la comunicación efectiva demanda disciplina. La experta consideró en dicha estrategia los siguientes puntos: tema central versus demasiada información; orden versus flujo de conciencia; consistencia versus message d´Jour; claridad versus discursos sobre marcas/empresas.

La construcción de una comunicación efectiva, concluyó, deberá evitar la exageración y la hipérbole, ejemplo de ello es cuando se anuncia un revolucionario avance científico, un milagro médico o una ancestral fórmula secreta.

El reto global: obesidad o desnutrición

Alejandra Rullán, Directora de Nutrición de Pepsico para América latina fue contundente al señalar que la desnutrición se ha convertido en un problema tan complicado como la obesidad.

“La desnutrición es la deficiencia en el organismo, como resultado de una ingesta insuficiente de energías y nutrimentos. En el caso de los niños tenemos retrasos de crecimiento y concentración limitada en actividades escolares. En los adultos se tenía una hipótesis –la cual ya está comprobada– en el sentido de que las personas con este mal son las que pueden padecer más fácilmente sobrepeso y obesidad”, destacó.

La especialista advirtió que en América latina se vive una situación muy particular donde hay una gran cantidad de desnutridos, obesos y obesos desnutridos. Mientras tanto, a nivel mundial, todas las enfermedades relacionadas con el consumo o patrones alimentarios están colocando una incidencia elevada de muertes, llegando incluso a representar el 60%.

“Es un problema que se presenta en países subdesarrollados y desarrollados, es decir ninguna nación en el mundo está exenta. Ello provoca que los gobiernos desarrollen programas de salud pública para ver de qué manera se puede reducir el problema. Pero al mismo tiempo es notorio que no lo puede hacer sólo el gobierno y la industria, sino que se han promovido alianzas con la sociedad”, detalló la conferencista.

Añadió que la Organización Mundial de Salud (OMS) generó una serie de estrategias para hacer un plan a nivel mundial y regional promoviendo la prevención, destacando ámbitos como la dieta y la actividad física (con el objetivo de que la industria y la sociedad de cada país hicieran un análisis).

“Estos son dos de los puntos más importantes (dieta y la actividad física) que se trataron dentro de dicha estrategia. En la primera se pretende lograr una dieta equilibrada y un peso saludable en las poblaciones, por medio del incremento en el consumo de frutas, verduras, granos, leguminosas y oleaginosas. Y al mismo tiempo evitar la ingesta energética procedente de grasas saturadas y eliminar los ácidos grasos trans, así como la ingesta de azúcares simples”, puntualizó.

En cuanto a la actividad física, explicó, se trabajó en recomendaciones para que las personas tengan mayor actividad a lo largo de toda su vida, y no sólo cuando son niños o adolescentes, así como en los requerimientos para que dicho ejercicio sea verdaderamente benéfico.

Por su parte, Richard Shepherd, profesor de psicología y Co-Director del Instituto de Investigación de Alimentos, Comportamiento del Consumidor y Salud en la University of Surrey (Inglaterra), indicó que en términos generales la obesidad ocasiona mortalidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes, trauma articular, hipertensión y cáncer.

Al impartir la conferencia “Aspectos sociológicos y psicológicos de la obesidad”, el además investigador del Programa DIOGENESIS (Diet, Obesity and Genes), desarrollado por la Unión Europea, informó que el 60-70% de variación en la obesidad es proveniente del componente genético, ello acorde con pruebas obtenidas de estudios; sin embargo acotó: “se hereda solamente susceptibilidad, no obstante, impacto ambiental”.

Previo a ello, añadió, las causas de la obesidad son evolucionarias, genéticas, actitudinales (ingesta de alimentos y gasto de energía) y relativas al equilibrio energético. Por lo que consideró que, dadas las causas complejas de sobrepeso y obesidad, es posible el requerimiento de intervenciones complejas, mientras que del estudio DIOGENESIS señaló: “Es de interés el papel de los hábitos, los efectos de las creencias sobre causas y tratamientos y el desarrollo de herramientas de escaneo (screening)”.

Al vincular la obesidad con respecto a los nuevos ingredientes funcionales, Rebeca López-García, Consultora de Logre International Food Science Consulting, afirmó que “las estrategias de políticas públicas contra la obesidad no han funcionado”, por lo cual consideró que se hace necesaria “una estrategia que apunte a la educación del consumidor medio sobre las bondades de los alimentos funcionales”.

Lamentó que una de las mayores barreras para el impulso de este tipo de productos en el mercado mexicano sea precisamente la que impone la propia autoridad al estar carente de una regulación para definirlos y aprobarlos.

Otro de los retos, agregó, es encontrar la forma de realizar por parte de entes privados o académicos aquellos estudios que consideren las cuestiones de toxicidad, y bondades y desventajas de los ingredientes funcionales, lo cual les permita a los fabricantes de alimentos que los contienen hallar la justa medida y el equilibro en las formulaciones. “En muchos casos los estudios que se reportan no consideran la diferencia de consumir el alimento completo; en muchos casos, cuando se extrae parte de los elementos activos, se va la funcionalidad”, señaló López-García.

El desafío, aclaró la experta en inocuidad, toxicología y legislación, es saber cuánto es bueno y cuánto es un exceso. “Un problema de las autoridades es que toman los estudios de los 70´ y dicen que un ingrediente causa cáncer”.

Ante estas circunstancias, aconsejó a los fabricantes de la industria alimentaria que al elegir algún ingrediente o compuesto funcional tomen una decisión que, si bien no los confronte con las autoridades, tampoco le reste calidad a su producto. “Elijan, por ejemplo, una menor formulación de un ingrediente que no les dé problemas con la autoridad, que no altere las cualidades del producto pero que sí aporte a la salud y al bienestar del consumidor”, puntualizó.

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